jueves, 22 de abril de 2010

Justificación

En cada salón de clases, debería de existir una biblioteca de aula, con su respectiva clasificación, con un registro de control realizado por el maestro, un reglamento tanto para el uso interno como el externo; y tendría que tener destinado un lugar del salón que sea apto para estar en uso constante con los alumnos, un lugar cómodo y seguro. Y con todos estos rasgos mencionados anteriormente, el maestro debería de ser un puente entre el acervo y el alumno, y con esto se propiciaría la formación de alumnos como lectores y escritores.

Si se hiciera uso frecuente y óptimo de la biblioteca de aula, deberían de propiciarse lazos de búsqueda, alimentaría la curiosidad en los niños, con la presencia constante de los libros, se intentaría ver a los libros como elementos de referencia y uso permanente, tan habituales como el resto de los objetos en el salón de clases. En resumen, un vehículo para convertir la lectura y la escritura en prácticas cotidianas.

Gracias a la realización de las prácticas docentes, me he dado cuenta que en los salones de clase, la biblioteca de aula, no tiene el uso óptimo y frecuente que se le debería de dar, por el contrario; los profesores solo les leen los cuentos pocas veces al mes, no propician la reflexión, no los usan como referencia o para complementar algún contenido temático. Y por parte de los alumnos, los usan para leer en tiempos que no tienen alguna tarea pendiente o algún trabajo, pero no buscan la manera de usarlos durante las clases, o de tratar de llevarlos a casa.

En el presente trabajo hago una propuesta sistemática para organizar la operatividad de las bibliotecas escolares y de aula y fomentar el hábito de la lectura de tal manera que se oriente y apoye el desarrollo de la Reforma Curricular.

No hay comentarios:

Publicar un comentario