¿Cómo se conforman las bibliotecas escolares y de aula?
Según la Real Academia de la Lengua Española, un acervo es un conjunto de bienes o valores, generalmente poseídos en común por un grupo o colectividad. Un acervo bibliográfico, como en el caso de los materiales que están recibiendo, puede ser entendido entonces como un bien común, perteneciente a la comunidad escolar (directivos, docentes, alumnos y familias), orientando a servir como eje de los procesos de formación de lectores y aprendizaje desde la educación básica.
Por lo tanto el conjunto de libros existente en el aula no están ahí por estar, sino que existen para que los alumnos los usen, y así adquieran el hábito de la lectura, y el libro lo vean como un objeto común de su vida diaria.
El uso y disfrute de los acervos bibliográficos entregados a la escuela es una prerrogativa por igual de maestros y alumnos. Son parte importantísima del soporte material de los contenidos curriculares y sustentan la labor de formación de los alumnos como lectores y escritores. Son mucho más que un complemento didáctico o una colección con fines meramente “recreativos”, y las actividades en la biblioteca y el aula deberán tener cada vez más a descubrir y desarrollar la necesidad de su uso constante.
De acuerdo al Programa Nacional de Lectura, el acervo se integra de acuerdo a los contenidos curriculares del grado, a la edad de los alumnos y a la capacidad de dicha edad. También se menciona que los libros de la Biblioteca da Aula funcionan como un complemento didáctico para cada materia, lo cual ayudará a formar alumnos lectores y escritores, de tal manera que descubran y desarrollen la necesidad de leer y escribir constantemente.
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